Cuatro arqueras han llamado mucho mi atención en el apertura. Andrea Méndez (Atl. Andahuaylas), Alejandra Rodríguez (FBC Melgar) , Luz Amigo (FC Killas) y Gabriela Bórquez (Universitario).
Andrea Méndez es parte de un todo y es un todo balanceado. Tengo un aprecio especial por el balance. Entre tantos equipos ofensivos y defensivos que sacrifican mucho de algo para conseguir otra cosa, un equipo sin huecos y desbalances es un titán silencioso. Atlético Andahuaylas es un equipo recién ascendido. Inició con mucho menos presupuesto que otros equipos, pero no cometió el error de descuidar la posición de arquera.
La defensa de Andahuaylas trabaja muy bien en conjunto. Se hablan entre ellas y con la arquera. Además, la defensa siempre está presente para incomodar. Si un rival consigue disparar contra el arco de Méndez, lo hace en las situaciones más incómodas. Tienen un posicionamiento táctico demasiado bueno, cuando una deja su sitio para incomodar a la delantera indicada, otra sabe identificar dónde atacarán. Además, Murillo, López, Mordini y Rodríguez se complementan muy bien en cualidades físicas y de ideas de juego. Andrea es parte de un gran trabajo en equipo.
Con poco tiempo en otro equipo de la liga (UNSAAC) y jugando sus primeros años en Colombia, el reclutamiento del Atlético de Andahuaylas identificó algo vital en Andrea Méndez, la arquera colombiana. Hasta donde puedo contrastar con poco tiempo en el fútbol femenino peruano, Méndez es sólo un poco alta con 1.74 m (aunque yo soy mala referencia porque Mia Shalit necesita usar tacos para alcanzarme en altura, quizá Méndez es considerada muy alta por sus compañeras). Es ágil para el salto, pero no sólo en velocidad: ella salta alto. Por último, debe ser de las más ectomorfas en la liga.

Los ectomorfos tienen proporcionalmente extremidades más largas que el resto de personas de su misma estatura. Las mujeres tienen brazos más cortos proporcionalmente. Esto quiere decir que las ectomorfas consiguen varios centímetros extra por ser alargadas. Al no ser excesivamente alta, Méndez mantiene más agilidad que otras arqueras altas, pero tiene varios centímetros escondidos bajo el brazo (literalmente).
¿El resultado? Méndez cumple un rol esencial, como todas en el equipo. La defensa sólida de Andahuaylas sale jugando y desespera al rival que muchas veces se queda atascado en el medio campo donde Andahuaylas te da tiempo de pensar y elaborar. Debido a esto, el equipo da espacio a muchos contrincantes para intentar los conocidos «tiros de altura», tiros bombeados de mediana a larga distancia que buscan aprovechar la baja estatura de las mujeres y pasan por encima de ellas y justo por debajo del travesaño. En papel, esta debería ser la forma más cómoda de hacerle gol a Andahuaylas; en la práctica, intentar tiros de altura contra Andrea Méndez es un desperdicio. Méndez es muy efectiva tapando los tiros de altura, cubriendo lo que parecía ser una debilidad de la formación táctica del equipo. Esto se ha mantenido a lo largo del torneo y varios equipos han cometido este error contra la portera. Todo en Andahuaylas está tan bien armado. Es tan difícil no convertirse en hincha del Atlético de Andahuaylas.
La liga femenina tiene mosqueteros, pero no son mosqueteros, son mosqueteras. No son tres, ni cuatro, son hasta más de once. No son francesas, son de Andahuaylas y su arquera es Andrea Méndez.