Alguna vez viste al tonto de tu salón pedir ayuda una y otra vez al profesor. Alguno de tus profesores en algún momento le dijo: «Tienes que poder hacerlo tú solo. Imagínate cuando estés trabajando, no me vas a llamar a mí para que te ayude». Te habrá generado risas. Es imposible que un adulto de 30 o 40 años sea un inepto en su vida profesional que tenga que llamar a su profesor de secundaria para pedirle ayuda con su «chamba», con su vida laboral real. ¡Qué vergüenza! Eso fue exactamente lo que hizo Manuel Barreto, director de la Unidad Técnica de Menores de la Federación Peruana de Fútbol y director del «Proyecto Bicolor».
Esta fue la confesión hecha por el exprofesor de Barreto, Luis Bolaños, en el programa de Eddie Fleischman. Fue su entrenador y preparador cuando era jugador de menores. Barreto consiguió su puesto por favoritismo y, como no sabía qué hacer, fue a buscar a su exprofesor para que este fuera un consultor de largo plazo y trabajaran en conjunto. Este trabajo se frenó por la conducta mezquina de Barreto hacia otros extrabajadores. Durante un tiempo, el exprofesor de Barreto trabajó en conjunto con él, pero en secreto. Mantenerlo oculto fue una condición que tuvo que imponerse por motivos obvios para ambos; se tuvo que mantener en secreto ante otros miembros con el fin de que Agustín Lozano no se enterara de esto.
Aquí hay dos cosas importantísimas que se pueden rescatar, que no han sido definitivas ni comprobadas para todos, pero que los que forman parte del periodismo deportivo saben bien.
Primero: nadie en el círculo de Lozano puede ser genuino con él. Si necesitas la ayuda de alguien opuesto a él, o que en algún momento le ha expresado lo mal que hace su trabajo, no podrás contar con esa persona para apoyarte, porque Lozano tacha a todos los que le han expresado su fracaso como líder. Una de las únicas maneras de sobrevivir, o coexistir saludablemente con la dirigencia, es decirles una cosa y luego hacer otra, porque es imposible tener un diálogo cuerdo con la gente de la federación. La mejor opción siempre va a ser mentirle a Lozano. Segundo: Manuel Barreto, en términos de capacidades, es un completo inepto para el cargo que le han dado y tampoco desarrolló una personalidad o capacidades blandas que le permitan tener relaciones saludables. Se distanció de extrabajadores y su exprofesor a pesar de haber tenido el descaro de pedir ayuda por su falta de capacidad y de pedir que le hicieran de consultores.
Las personas como Manuel Barreto han aprendido algo muy tarde sobre la comitiva del presidente: Agustín Lozano se caracteriza por sumar enemigos. Él acumula enemigos para él y para todos los que están de su bando. Es predecible que a largo plazo la cantidad de enemistades que suma será demasiada para él, poniéndole un fin a su reinado de terror.
Sin más que decir, es importante poner en evidencia la gravedad de lo concluido. Nadie se puede relacionar genuinamente con Agustín Lozano. Nadie le puede decir a él o a Ferrari que hacen mal las cosas. Por personas como ellos, hoy, Manuel Barreto, el bruto de tu salón, está a cargo del futuro del fútbol peruano.